Figuras de la auralidad urbana
Escuchando lugares. El field recordingcomo práctica artística y activismo ecológico, editado por A. Freychet, A. Reyna, & M. Solomos. Diciembre, 2021
ISBN: 9789877493405
Santa Fe / París
Ediciones UNL
Link al texto completo
Escuchando lugares. El field recordingcomo práctica artística y activismo ecológico, editado por A. Freychet, A. Reyna, & M. Solomos. Diciembre, 2021
ISBN: 9789877493405
Santa Fe / París
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Este capítulo propone una reflexión sobre la “auralidad urbana” a partir de la experiencia registrada durante la Fase 1 del confinamiento por Covid-19 en Buenos Aires. El argumento central sostiene que la auralidad urbana remite a una “meta-auralidad”: un sistema de relaciones en el que lo sonoro no sólo es espacial, sino también profundamente social.
Durante los primeros dos meses de cuarentena se realizaron una serie de grabaciones desde el espacio doméstico. En ese contexto, el paisaje sonoro de la ciudad se transformó drásticamente: se atenuaron las tramas habituales del tránsito y del ruido urbano, y emergieron otras sonoridades —las de aquello que no pudo “desenchufarse”—, revelando un tejido acústico más íntimo y dislocado. Las viviendas funcionaron entonces como conmutadores dentro de un panal urbano en reposo.
A partir de dichas grabaciones, se cuestiona la utilidad de categorías como entornos hi-fi y low-fi, que presuponen límites definidos entre espacios acústicos puros. Lo registrado no se ajusta fácilmente a esas distinciones: lo doméstico se mezcla con lo colectivo, lo natural con lo artificial. Siguiendo a Brandon LaBelle, se propone pensar estas configuraciones como “territorios acústicos”, donde la socialización del sonido se encuentra directamente implicada con las formas materiales y tecnológicas del ambiente construido.
El objetivo del trabajo es explorar, tanto desde la práctica fonográfica como desde la reflexión conceptual, cómo se produce la auralidad urbana y qué revela acerca de los modos contemporáneos de habitar lo urbano.
Durante los primeros dos meses de cuarentena se realizaron una serie de grabaciones desde el espacio doméstico. En ese contexto, el paisaje sonoro de la ciudad se transformó drásticamente: se atenuaron las tramas habituales del tránsito y del ruido urbano, y emergieron otras sonoridades —las de aquello que no pudo “desenchufarse”—, revelando un tejido acústico más íntimo y dislocado. Las viviendas funcionaron entonces como conmutadores dentro de un panal urbano en reposo.
A partir de dichas grabaciones, se cuestiona la utilidad de categorías como entornos hi-fi y low-fi, que presuponen límites definidos entre espacios acústicos puros. Lo registrado no se ajusta fácilmente a esas distinciones: lo doméstico se mezcla con lo colectivo, lo natural con lo artificial. Siguiendo a Brandon LaBelle, se propone pensar estas configuraciones como “territorios acústicos”, donde la socialización del sonido se encuentra directamente implicada con las formas materiales y tecnológicas del ambiente construido.
El objetivo del trabajo es explorar, tanto desde la práctica fonográfica como desde la reflexión conceptual, cómo se produce la auralidad urbana y qué revela acerca de los modos contemporáneos de habitar lo urbano.